¿Deberíamos tratar con aspirina infantil a los pacientes con Lupus eritematoso?

aspirina1El ácido acetil salicílico (AAS), fue introducida en la clínica en 1899 siendo utilizada como analgésico, antiinflamatorio, antipirético y antitrombótico. Más recientemente se ha demostrado que el tratamiento crónico con ácido acetilsalicílico (más de 10 años) reduce el riesgo de cáncer de colon. Las propiedades analgésicas y antinflamatorias del ácido acetil-salicílico son parecidas a las de otros antiinflamatorios no esteroídeos. Durante la mayor parte del siglo XX, la aspirina fue utilizada como analgésico y anti-inflamatorio, pero a partir de 1980 se puso de manifiesto su capacidad para inhibir la agregación plaquetaria, siendo utilizada cada vez más para esta indicación.

Los efectos de la aspirina sobre la agregación plaquetaria tienen lugar con dosis mucho menores que las requeridas para un efecto analgésico o anti-inflamatorio. La COX-1 de las plaquetas es más sensible que la COX-1 del endotelio, lo que explica la necesidad de dosis muy bajas de aspirina para conseguir un efecto antitrombótico, lo que es deseable en pacientes con enfermedad coronaria. La inhibición de la COX-1 plaquetaria ocasiona una disminución de la agregación plaquetaria con un aumento del tiempo de sangrado. Estos efectos sobre la hemostasia desaparecen a las 36 horas de la administración de la última dosis

Por sus propiedades antitrombóticas la AAS se utiliza para prevenir o reducir el riesgo de infarto de miocardio y de ataques transitorios de isquemia y accidente cerebro vascular (trombosis e isquemia en cerebro con hemiplejia secundaria).

Las recomendaciones para el uso de AAS a bajas dosis en la población general: hombres y mujeres sin historia de IM o ACV previo, para la prevención primaria de la enfermedad cardiovascular: Infarto de miocardio (M) y accidente vascular cerebral (ACV), depende del riesgo inicial del sujeto a desarrollar eventos cardiovasculares en los próximos 10 años y el riesgo de sangrado. Las recomendaciones actuales sugieren que en varones con edad entre 45-79 años, y mujeres con edades comprendidas entre 55-79 años, deberían de tomar AAS cuando el beneficio de prevenir IM y ACV respectivamente en cada sexo, superen el riesgo de sangrado por AAS. En la población, son pacientes de alto riesgo, los que padecen diabetes mellitus, o cualquier otro factor de riesgo cardiovascular (colesterol, tabaquismo o hipertensión arterial), las recomendaciones actuales incluyen su uso a partir de los 40 años

Es bien conocido que el uso de bajas dosis de AAS es beneficioso tanto en la prevención primaria como secundaria, en la población general. Reduce el riesgo de IM y se asocia con una reducción del 25% en el total de muertes por enfermedad cardiovascular en pacientes con LES.

El lupus eritematosos sistémico (LES), es una enfermedad autoinmune con incremento del riesgo cardiovascular, por la contribución de los fenómenos inflamatorios que en el acontecen, y los tratamientos corticoides que requieren la mayoría de estos pacientes, los cuales aceleran la enfermedad cardiovascular. De aquí, que el riesgo cardiovascular en LES estaría subestimado con las fórmulas utilizadas para medir el riesgo vascular en la población general. Estos pacientes deben de considerarse de alto riesgo cardiovascular. El riesgo de que estos pacientes desarrollen infarto o ACV es hasta 50 veces superior a la población general de igual edad y sexo. Cuando se comparan con la población general, los pacientes con LES tienen más hipertensión arterial, diabetes, valores elevados de VDL-colesterol y triglicéridos, y presentan la menopausia 3-4 años antes. Los pacientes con LES son muy heterogéneos en sus manifestaciones clínicas y analíticas de unos a otros, por tanto, la decisión de tratar con AAS dependerá del caso en concreto: Es preciso “individualizar el tratamiento” como en la mayoría de las enfermedades, y esto es en base al beneficio neto entre prevención de posibles riesgos de sangrado intestinal o hemorragia cerebral, atribuibles al tratamiento con AAS.

La presencia de anticuerpos antifosfolípidos (AAF) en los pacientes con LES, es un factor que contribuye al desarrollo de trombosis, tanto arteriales como venosas. En estos pacientes el beneficio del uso de AAS en estos pacientes es mucho mayor

Por ello, en primer lugar, resulta fundamental mantener un estricto control de todos los factores de riesgo cardiovascular modificables, midiéndolos rutinariamente en todos los pacientes y tratar de ajustar sus valores a los usados en otras patologías con alto riesgo cardiovascular. En segundo lugar, hemos de considerar a los pacientes con LES dentro de los grupos de alto riesgo, por todos los datos aportados previamente. En ellos se podría recomendar, el uso de AAS a partir de los 40 años y/o con algún factor de riesgo cardiovascular tradicional, siempre que no existan contraindicaciones. Los pacientes con AAF persistentemente positivos, sin trombosis previa, deberían también tratarse con dosis bajas de AAS.