EL FONDO Y LAS FORMAS

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En las cosas tienen gran importancia EL CÓMO.

Díganmelo a mí, que en un encuentro ascendente, un amigo mío cargado de razones y, con argumentos encendidos, llegó a quemar su verdad delante del corro, por sus modos de expresión.

Créanme hablar y portarse de buen modo resuelven cualquier situación difícil.

Los buenos modos todo lo remedían: doran el no, endulzan la verdad y hermosean la misma vejez.

Pero a veces, es difícil contenerse, y el cerebro primitivo, impulsivo y, en el que manda el corazón, nos hacen perder las FORMAS.

Con el bueno fondo y los justos sentimientos que tiene mi amigo, y en esta ocasión le fallaron sus FORMAS. El buen “software”, del que dispone y, no fue suficiente, para evitar el defecto de su “hardware”. Quedó mejor, quien teniendo un mal FONDO, tuvo mejores FORMAS.

La autoeducación en el cultivo de las formas y la prudencia es lenta, incomoda y trabajosa. Pero, mejorando nuestras formas, mostramos a los demás, un fondo mejor de lo que realmente somos, y esto nos sirve a nosotros para mejorarnos como personas.

Y es qué, las maneras simpáticas son el encanto de cualquier gusto, un afrodisiaco en el que sucumben todo tipo voluntades: laborales, profesionales y amatorias.

Los malos modos, todo lo empeoran.  Las descortesías y menosprecios corrompen la razón, y hasta la justicia. Todos en la vida estimamos, un comportamiento cortés.

Por ello, FONDO y FORMA no deben separarse.

Amigo, estampa el fondo que llevas dentro en tus FORMAS de expresión.

Y si en esos momentos, tienes la cabeza y el corazón caliente, recuerda, la mejor forma de decir las cosas, es quedándote callado.