Reumatología y Síndrome de Sensibilidad Central

La Reumatología y los Síndromes de Sensibilidad Central

Reumatología y Síndrome de Sensibilidad Central

Bajo el paradigma de Síndromes de Sensibilidad Central (SSC), surge un concepto relativamente reciente, que intenta dar explicación a una sintomatología en donde la clínica práctica habitual, no encuentra daño orgánico, alteración estructural o analítica relacionada.

Se asienta en los conocimientos científicos en el área del dolor, la regulación del eje inmuno-neuro-endocrino, la neuroplasticidad cerebral y los mecanismos adaptativos ante estresores ambientales, que constituyen la base fisiopatológica de síndromes como el fibromialgico, síndrome de fatiga crónica, de sensibilidad química, múltiple, de disfunción de articulación temporomandibular, colon irritable, cistitis intersticial, cefaleas tensionales, migraña, dismenorrea o síndrome de piernas inquietas.

Todas estas enfermedades, provocan en quién las padece, síntomas generalmente solapados sin explicación orgánica (dolor generalizado, fatiga, cefaleas, intolerancia a la actividad física, alteraciones cognitivas, colon irritable, etc.) y en donde no ha podido objetivarse y establecer una correlación anatomo-clínica. La presencia de ansiedad y depresión en estas personas es la regla y no la excepción. Generalmente son secundarias a la situación vital por la que atraviesan y la repercusión en todos los ámbitos de su vida. Los estados del ánimo mejoran en la medida que lo hacen las dolencias físicas de: dolor, fatiga, mareos, inestabilidad, neblina mental, etc. Son factores de riesgo para padecerlas el haber tenido adversidades en la infancia, enfermedad orgánica, accidentes o episodios estresantes en la vida.

En un paradigma médico reduccionista, estas enfermedades resultan controvertidas, imaginarias, mentales o del ámbito de clínico de la Psiquiátrica, que las clasifica como trastornos somatomorfos o síndromes somáticos funcionales.

Los SSC relacionados con la Reumatología son: la fibromialgia, el dolor lumbar crónico y la disfunción de la artículación temporomandibular (Síndrome de Costen). Otras como el Síndrome de Fatiga Crónica y la Sensibilidad Química Múltiple son atendidas por escasos Reumatólogos e Internistas pues tan solo una minoría de ellos creen en estas enfermedades. La mayoría de reumatólogos tienen una formación y pericia en enfermedades inflamatorias y autoinmunes y enfocan su actividad en las mismas. Sin embargo, la prevalencia de estas enfermedades inflamatorias y conectivopatías para los que nos formamos es pequeña si se compara con la epidemia de pacientes con fibromialgia y SSC. A muchos reumatólogos no les gusta tratar con pacientes sin patología inflamatoria, al no encontrar una patología orgánica, piensan que estos pacientes “no tienen nada de lo que quejarse” y los perciben como un problema exclusivamente psicológico. Hay quienes piensan que fingen y exageran síntomas para obtener una compensación económica, evitar trabajar o llamar la atención.

Desde el punto de vista científico, esto es incorrecto y además ofende a los pacientes porque no desean que se les considere enfermos mentales o simuladores. La evidencia científica actual, permite relacionar el dolor generalizado de estos pacientes con alteraciones en las aminas biógenas que intervienen en el control del dolor; cambios metabólicos cerebrales en los pacientes con dolor generalizado no inflamatorio que se pueden poner de manifiesto mediante resonancia magnética funcional, o la tomografía por emisión de positrones; o la objetivación de los fenómenos de win–up a través de QST (Quantitative Sensory Test), o pruebas complementarias en el estudio de la disautonomía y la fatiga crónica como el Tild test, o la ergometría (consumo de METS).

Además de una base consolidada de conocimientos, los SSC, parten de un planteamiento holístico e integrador, que tiene en cuenta las circunstancias ambientales (sociales-familiares-laborales) en las que está inmerso el paciente y sus mecanismos adaptativos y que todos ellos pueden influir en su sintomatología. Una Medicina más compleja, en el que “el todo es más importante que la suma de las partes”.

En el tratamiento de estos cuadros se requiere de un buen diagnóstico diferencial con otras patologías de base orgánica. La farmacoterapia que se debe utilizar va más allá de la que se utiliza en la propia especialidad para mejorar los problemas de sueño, dieta, ejercicio, manejo del estrés, depresión o de ansiedad concomitantes. En estos casos, es fundamental establecer una buena relación médico-paciente y la participación activa del paciente en el tratamiento y recomendaciones.