Muchos
pacientes con osteoporosis, osteopenia y otras enfermedades del metabolismo óseo
que precisan de calcio para su prevención y tratamiento, no se atreven a tomar
calcio por el temor a padecer cálculos renales.
Sin embargo, las personas que toman calcio dietético o
farmacológico tienen una menor incidencia de cálculos renales que las que no lo
toman. La explicación más plausible para este hecho es que la ingesta de calcio
actúa de quelante de otros iones que entran en la composición de los cálculos
renales (citratos, fitatos, oxalato y que forman parte de los alimentos de la
dieta). En estos casos la práctica clínica más juiciosa es la determinación de
calcio en orina de 24 horas, que nos determine si la excreción de calcio
urinario se encuentra aumentada.
Artículo realizado por Dr. Ponce
Fecha del artículo: 12/08/2009