GUÍA PARA PACIENTES DEL MANEJO CLÍNICO DE LA
ARTRITIS REUMATOIDE |
La artritis
reumatoide (AR) es una enfermedad que afecta a múltiples articulaciones de forma aditiva
y simétrica, provoca dolor, inflamación articular, deformidad y destrucción de las
articulaciones. La destrucción de la articulación se produce en los primeros años del
comienzo de la enfermedad, provocando una pérdida de la actitud para el trabajo,
limitaciones para las actividades cotidianas y una merma de la calidad de vida de quien la
padece, además de disminuir las expectativas de vida entre 3 y 13 años con respecto a
quienes no la sufren. Por ello, es muy importante que usted o quienes padezcan de AR
tengan la posibilidad de un acceso rápido al tratamiento especializad, muchos pacientes
retirados de núcleos urbanos donde no existen reumatólogos puede que no tengan estas
oportunidades sanitarias.
¿Cuál es el objetivo en el tratamiento de la enfermedad? |
El objetivo del tratamiento en la AR es modificar su curso evolutivo y mejorar su
pronóstico. Para lograr esto, es necesario instaurar el tratamiento lo más precoz
posible, y disminuir a toda consta la inflamación y el grado de actividad de la
enfermedad. El instrumento que actualmente usamos los reumatólogos para valorar el grado
de la enfermedad es el DAS28 (Disease Activity Score) ha de ser menor de 3,20. Esto
implica que el número de articulaciones dolorosas y tumefactas sea menor de 5. Si el
tratamiento instaurado inicialmente no consigue esto, hay que aumentar progresivamente la
dosis, combinar con otros fármacos o sustituir el tratamiento inicial por otro hasta
conseguir.
¿Cómo valoramos la actividad de la enfermedad? |
El
reumatólogo que habitualmente le atiende valorara los siguientes parámetros:
Número de articulaciones
dolorosas y tumefactas (Mínimo 28). En este homúnculo están representadas las 28
articulaciones que mínimamente se han de valorar: Pequeñas articulaciones de las manos,
muñecas, rodillas, hombros y codo)
 |
 |
Número de
articulaciones
Dolorosas
|
Número de
articulaciones
inflamadas
|
La
valoración de la actividad de la enfermedad que habrá de hacer su reumatólogo y usted
mismo.
Analíticas:
Reactantes de fase aguda: PCR y VSG. Y otros parámetros que le servirán para valorar
posibles efectos adversos producidos por las medicaciones que está tomando.
Evaluar
la capacidad funcional (Función física autopercibida). Se utiliza el test HAQ (Health
Assessment Questionnaire Disability Scale) que consta de 20 preguntas. Una variación de
0,25 puntos, supone un cambio real o significativo)
Se le
solicitarán radiografías de las manos, pies y otras articulaciones que se hayan
afectados. Estas radiografías se suelen pedir con mayor frecuencia durante los 3-4
primeros años de evolución de la AR, que es cuando se producen el mayor daño.
Valoración
de la calidad de vida relacionada con la salud, mediante un cuestionario validado
Los cuatro
primeros parámetros sirven para valorar la actividad de la enfermedad, mediante un
instrumento cuantitativo llamado DAS28 (Disease Activity Score) que valora el dolor y la
inflamación en 28 articulaciones, la actividad de la enfermedad valorada por el paciente
mediante una escala Analógica visual, y la Velocidad de Sedimentación en la analítica
del paciente.
La fórmula
matemática del DAS28 es la siguiente:
DAS28=0,56 v artic.dolorosas+0,28 v artic.inflamadas+0,70 ln VSG + 0,014 ES |
Esta fórmula nos da un número, por el que sabremos si la actividad
inflamatoria de la AR y si la misma está al tratamiento. En la tabla siguiente figuran
los criterios de de actividad y de respuesta al tratamiento mediante el DAS28
| |
Mejoría > 1,2 |
Mejoría =1,2 y >
0,6 |
Mejoría = 0,6 |
DAS = 3,2
Baja actividad |
Respuesta
Buena |
|
|
DAS > 3,2 y = 5,1
Actividad moderada |
Respuesta moderada |
|
DAS > 5,1
Alta actividad |
|
Sin respuesta |
|
¿Cada cuanto tiempo deberá hacer revisiones, para valorar
la actividad de la enfermedad? |
Siempre que actividad
asistencial del Servicio que le atiende sea posible, es deseable que le valoren cada 3-4
meses. Si existe un buen control de la enfermedad (DAS > 3,2 ó nº de articulaciones
dolorosas o tumefactas <5) pueden citarle entre 4 y 6 meses.
¿Cómo, se controla la enfermedad? ¿Qué fármacos se utilizan? |
Para el control de la
enfermedad se utilizan dos tipos de fármacos:
- FARMACOS SINTOMÁTICOS. En este grupo se encuentran:
- Los antinflamatorios no esteroideos (AINEs)
- Los inhibidores de la COX-2 (coxibs).
- Los analgésicos y opioides.
Este grupo
de fármacos se utilizan para disminuir el dolor y la actividad inflamatoria provocada por
la enfermedad
FÁRMACOS MODIFICADORES DEL CURSO
DE LA ENFERMEDAD. En este grupo se encuentran:
Los fármacos antirreumáticos
modificadores de la enfermedad (FAMEs): Metotrexate
(MTX), Leflunomida (LFN), Sulfasalazina (SLF), Hidroxicloroquina
(HCL)
- Los nuevos tratamientos biológicos en la AR:
i. Anti-TNF: Etanercep, Infliximab,
Adalimumab
ii. El inhibidor del receptor de la IL-1: Anakinra.
Este grupo de
fármacos se utilizan para quitar la agresividad de la enfermedad y modificar el
pronóstico sombrío que caracteriza a la AR.
Estos dos
tipos de tratamientos tienen una finalidad distintas, pero complementarias. Los AINEs,
los coxibs y los analgésicos, tienen como objetivo el control
sintomático de la enfermedad, haciendo que el dolor y la inflamación sean más
tolerables y el daño subsiguiente sin modificar la evolución de la enfermedad. Igual
función tienen los tratamientos rehabilitadotes y el tratamiento quirúrgico.
Los FAMEs y
los tratamiento biológicos, pretenden detener la evolución
de la enfermedad, haciendo desaparecer la inflamación articular y la incapacidad
resultante.
¿Cómo es el manejo de la AR de inicio? |
La base del tratamiento de la AR continúa siendo los AINEs y
analgésicos, pero se debe iniciar el tratamiento con FAME tan pronto como se haya
diagnosticado de AR a fin de evitar la progresión de la enfermedad. Por ello, resulta
fundamental que usted sea remitida al reumatólogo antes de los tres meses de evolución
de su artritis, pues cuanto más precoz sea el tratamiento, más eficaz resulta y se logra
más fácilmente la remisión de la enfermedad. Retrasos de sólo 2 meses disminuyen la
tasa de respuesta. Rapidez y Eficacia es igual a efectividad.
Algunos reumatólogos han planteado la posibilidad de que si se
instaura el tratamiento con FAMEs muy precozmente, pudiéramos tratar con estos fármacos
a poliartritis transitorias, que no llegarían nunca a ser AR. Una poliartritis que
persiste más de 3 meses, tiene una alta probabilidad de que sea crónica, por ello aunque
no se cumplan inicialmente los criterios para el diagnóstico de AR, ante la posibilidad
de que se trate de una AR esta justificado el uso de los FAME.
Actualmente es posible saber con gran especificidad si la artritis
que padece usted es o no una AR mediante la determinación analítica de los péptidos
citrulinados cíclicos (anti-CCP). Esta determinación no está disponible en el momento
actual en todos los hospitales.
El tratamiento biológico no está indicado como tratamiento de
inicio en los pacientes con AR.
Algunas consideraciones que Vd. debe conocer sobre el
tratamiento biológico. |
 |
Un
conocimiento más profundo de los fenómenos inflamatorios y destructivos que operan en la
AR, hizo que a primeros de siglo se diseñaran fármacos con la finalidad de neutralizar
las proteínas (citocinas) que intervienen en la destrucción articular. Hoy se conoce un
gran número de ellas, incluso se han clonado unas 36 citocinas. Las dos más importantes
que intervienen en la inflamación son el TNF-a y la IL-1. Al ser un tratamiento diseñado
a partir de moléculas propias o naturales del organismo se le llamo tratamiento
biológico de la enfermedad. Se incluyen dentro del mismo los siguientes fármacos: |
Etanercep (Embrel®), es el anticuerpo dirigido contra el
receptor soluble del TNF, es una proteína de fusión formada por dos cadenas monoméricas
recombinantes humanas de la porción solube p75 del TNF. Cada molécula de etanercep puede
unirse a dos moléculas de TNF-a neutralizándolas. Se administra vía subcutánea dos
veces en semana.
Infliximab (Remicade®), es un anticuerpo monoclonal quimérico
frente al TNF-a. El 75% de la molécula es humana y el 25% es de ratón. Se administra
vía intravenosa 250 mg/ cada dos meses, lo que requiere su ingreso en el hospital de día
durante una mañana.
Adalimumab o D2E7 (Humira®), es un anticuerpo monoclonal
totalmente humanizado contra el TNF-a. Neutraliza los receptores p75 y p55 del TNF-a. Se
administra en dosis de 40 mg cada dos semanas.
Anakinra (Kineret®), es un Inhibidores
del receptor de la interleukina-1, neutralizando los efectos de esta citosina IL-1-a y
IL-1-ß. Se administra vía subcutánea a dosis de 100mg diariamente.
Este tipo de tratamiento ha
modificado el curso evolutivo de la enfermedad, deteniendo la destrucción de la
articulación. El tratamiento biológico ha supuesto una mayor complejidad terapéutica,
modificado la dinámica de algunas consultas, pero se ha ganado en eficacia. En general
estos tratamientos se utilizan en monoterapia o en combinación con metotrexato. Estos
tratamientos cuestan entre 9.000 y 12.000 por paciente y año de tratamiento.
¿Cuáles son las ventajas e inconvenientes del tratamiento
biológico? |
Este tratamiento
es más eficaz que metotrexate con escalada rápida.
Ventajas:
a. Mejoría clínica y de la actividad de la enfermedad: Disminuyen
el dolor, la inflamación y preservan la movilidad para: Las actividades domésticas o
cotidianas y lLa actividad laboral
b. Enlentecen y/o detienen el progreso de las lesiones radiológicas
(daño estructural)
c. Disminuyen la morbilidad y mortalidad propia de la enfermedad.
Inconvenientes:
Información
limitada de efectos secundarios. Se han descrito como efectos adversos una mayor
incidencia de de infecciones, abcesos, sepsis. casos de tuberculosis. Por ello resulta
fundamental que antes de iniciar este tipo de tratamiento sea informado y se investigue la
posibilidad de una infección tuberculosa latente mediante la realización de un Mantoux
(tuberculina), radiología de tórax y tratamiento antituberculoso si fuera preciso. Con
estos tratamientos se han incrementado la mortalidad en los pacientes con insuficiencia
cardiaca.
Alto coste
¿Cuándo está indicado el tratamiento biológico? |
Este tipo de tratamiento no se recomienda de forma inicial. Para su
administración usted ha de haber tomado dos FAME de relevada eficacia y a dosis
correctas. Uno de los FAME ha de ser MTX y una dosis creciente. Solo sí la combinación
no ha resultado efectiva o han aparecido efectos tóxicos estaría indicado el tratamiento
biológico. No obstante, puede plantearse según los casos el tratamiento con Anti-TNF en
la AR de inicio reciente con factores pronósticos graves.
Se ha de considerar el inicio del tratamiento biológico si se han dado las dosis
de FAME correctas y a pesar de las mismas, el tratamiento no ha llegado a controlar la
enfermedad. Si las dosis no han sido correctas es recomendable reiniciar el tratamiento
siguiendo las pautas recomendadas.
o LFN: 20 mg/d. al menos durante 3 meses. Se puede disminuir a 10
mg/d si existe intolerancia o efectos adversos.
o MTX: En escalada rápida: 7,5 mg semanales, durante un mes. 15 mg
semanales durante un mes. 20-25 mg semanales durante 2 meses.
o SLF: 2 gramos al día al menos durante 3 meses
¿Cuáles son las evaluaciones que han de realizarse en el
paciente con tratamiento con anti-TNF? |
Usted precisa que la
respuesta al tratamiento sea evaluada al menos cada 4 meses. Si la respuesta que esta
obteniendo con el tratamiento es buena, y no hay efectos secundarios, debe continuar con
el fármaco de forma indefinida.
Si la respuesta no es la deseada,
o el fármaco ha dejado de responder. Tenemos varias opciones:
Si estaba en monoterapia con
anti-TNF, se debería añadir MTX en escalada rápida
Si el tratamiento es Etanercep, se
puede asociar a otro tratamiento biológico.
Si es Infliximab o Adalimumab,
podemos acortar el intervalo de administración o aumentar la dosis:
i. Infliximab a 6 semanas ó aumentar la dosis 5mg/Kg/infusi
ii. Adalimumab: Intervalo semanal.
Se debe mantener el tratamiento si
se logra una mejoría del 20% en la valoración global de la enfermedad, aunque no se
logre la remisión.
La presencia de infección activa
sistémica o localizada (úlceras en los pies, antecedentes de infección de prótesis
articular, etc.) se debe retirar la medicación. En infecciones intercurrentes se debe
suspender la medicación temporalmente y poner tratamiento específico.
Antes de iniciar el tratamiento se
debe investigar la presencia de tuberculosis latente con la realización de Mantoux y
efecto booster en pacientes mayores de 50 años, junto con la realización de una
radiografía de tórax. Si estas pruebas dan positivas usted debera ser tratada para
erradiar el bacilo tuberculoso con Isoniacida (Myambutol®) 5mg/Kg/d hasta un máximo de
300mg/d junto con suplementos de vitamina B durante 9 meses Si existe intolerancia a la
Isoniacida se recomienda Rifampicina 100mg/Kg/d durante 4 meses. (Rifinah®). Usted puede
iniciar el tratamiento biológico al mes de iniciar el tratamiento antituberculoso o
incluso antes si su médico así lo considera.
Es necesario suspender la
medicación antes de someterse a cirugía mayor (2 semanas antes y después de la
intervención)
Se desconoce el efecto del
tratamiento biológico en:
Vacunados con virus atenuados
Infección crónica por virus de
hepatitis B.
En estos dos casos se recomienda no administrar el tratamiento
biológico. No existe contraindicación en el caso de infección por el virus de hepatitis
C, pero se recomienda en estos casos vigilar las transaminasas y administrarlo en
monoterapia.
Se recomienda la vacunación
antineumococica y antigripal en los pacientes que realicen tratamiento biológico. Se
evitaran las vacunas antigripales de virus atenuados.
En los casos de insuficiencia
cardiaca congestiva o antecedente de enfermedad desmielinizante la mejor opción es:
Anakinra, ya que con los tratamientos anti-TNF, se ha vista que se incrementa la
mortalidad.
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