UVEITIS.
LA PERSPECTIVA DEL REUMATÓLOGO.

La uveítis (iritis, uveítis anterior,
coroiditis) es una inflamación dentro del ojo que afecta a la uvea capa del ojo
principalmente vascular que nutre de vasos sanguíneos a la retina.
La forma más común es la uveítis anterior
inflamación de la parte anterior del ojo o iris-. Por ello se denominan iritis.
Este proceso puede darse en personas sanas sin enfermedad subyacente, pero en un gran
numero de casos son debidos a enfermedad reumática (Espondilitis anquilosante, Síndrome
de Reiter, artritis psoriásica, colitis ulcerosa), enfermedad de Beçhet, artritis
crónica juvenil, artritis reumatoide, lupus esritemartoso sistémico, etc.
Cuando la uveítis se cronifica y acontecen
varios episodios a lo largo del año, en cada brote inflamatorio existe un deterioro y
daño de las estructuras del ojo que a la larga comprometen la visión y ocasionan
complicaciones (Déficit de crecimiento en niños, obesidad por toma de corticoides,
glaucoma, cataratas, desprendimiento de retina y ceguera). El tratamiento de los brotes
inflamatorios se realiza por el oftalmólogo mediante colirios tópicos de corticoides,
antinflamatorios y dilatadores de la pupila y en algunos casos corticoides intraoculares.
No obstante, tanto en los casos de uveítis
crónicas debidos a enfermedades reumáticas subyacentes, como las uveítis idiopáticas o
sin causas aparente, es necesario evitar nuevos episodios inflamatorios que van a
ocasionar de forma paulatina una pérdida de visión. Para ello se requiere diversas
formas de inmunosupresión que disminuyan la agresividad de la enfermedad ocular y que
hagan remitir los brotes de uveítis. El manejo de este tipo de tratamiento en el momento
actual es tarea del reumatólogo.
El reumatólogo puede colaborar con el
oftalmólogo en la recuperación de su visión. Su intervención puede resultar esencial y
decisiva en el control de la uveítis. La aplicación de un tratamiento inductor de
remisión e inmunosupresor y el control de sus posibles efectos secundarios pueden impedir
el desarrollo de la uveitis y su vista.
¡
Si usted padece de uveítis crónica, unilateral, y/o bilateral y/o recidivante consulte
con su Reumatólogo !
1.
DEFINICION
La úvea constituye la capa intermedia de las
tres que conforman el globo ocular, situándose entre la esclera, por fuera, y la retina
por dentro. Es una capa eminentemente vascular en la que se distinguen tres zonas
anatómica y funcionalmente bien diferenciadas: la úvea anterior formada por el iris, la
intermedia o cuerpo ciliar y la posterior o coroides.
A la inflamación de la úvea se la denomina
genéricamente uveítis, incluyéndose en este
término tanto las enfermedades que afectan el tracto uveal (iris, cuerpo ciliar y
coroides) como las que comprometen estructuras vecinas (vítreo, retina, nervio óptico y
vasos). Por tanto, el término genérico de uveítis en la práctica hace referencia a
cualquier inflamación de las estructuras intraoculares.
El origen de esta inflamación puede ser
debido a: 1. Enfermedad ocular aislada (uveítis oftalmológicas). 2. Mecanismo exógeno
(agentes infecciosos que afecten al ojo aisladamente o en el contexto de una enfermedad
multisistémica). 3. Mecanismo endógeno formando parte de una enfermedad sistémica o
generalmente reumática.
El reumatólogo interviene en el momento
actual en el control de la enfermedad reumática y puede intervenir de forma decisiva en
el control y evolución del cuadro de uveítis.

2.
EPIDEMIOLOGIA
La incidencia de uveítis en la población
general es de 52 casos/100.000 habitantes/año y una prevalencia del 0.1%. El pico máximo
de incidencia se sitúa entre los 20-50 años. El 10% de los casos de ceguera son debidos
a las uveítis. Existen numerosos datos epidemiológicos que relacionan la uveítis con
patología reumática. Las uveítis aparecen en el 40% de los pacientes con espondilitis
anquilosante (EA) y en un 50% en otras espondiloartropatías. Muchas de estas enfermedades
se manifiestan inicialmente en forma de uveítis.

La forma más frecuente de uveítis es la
uveítis anterior (hasta un 60% de los casos), seguida de las panuveítis (20%), uveítis
posteriores (15%) e intermedias (5%). En cualquier caso, estas cifras corresponden a
Centros Terciarios de Referencia. En los escasos estudios realizados en Centros Primarios
y en Servicios de Urgencias, la proporción de uveítis anteriores es mucho más elevada,
situándose en torno a un 90% del total de casos de uveítis.
3.
CLASIFICACION
La clasificación más empleada es la
anatómica, que permite identificar los siguientes tipos de uveítis:
- UVEÍTIS ANTERIORES (UA): Inflamación iris y
cuerpo ciliar. Es el subtipo más frecuente y con mayor asociación a enfermedades
sistémicas.
- UVEÍTIS INTERMEDIAS (UI): Inflamación
confinada a pars plana y cavidad vítrea.
Son sobre todo uveítis oftalmológicas (pars
planitis)
- UVEÍTIS POSTERIORES (UP): Inflamación de
retina, coroides y vasos. Predominan causas infecciosas (toxoplasma) y oftalmológicas.
- PANUVEÍTIS: Inflamación afecta segmentos
anterior y posterior del globo ocular. Generalmente enfermedad de base (Behçet, VIH,
sarcoidosis,..)

A efectos de clasificación, la localización
anatómica debe combinarse con el curso evolutivo de la uveítis. El Grupo Internacional
para el Estudio de las Uveítis (IUSG) considera ataque agudo cuando la duración es menor
de 3 meses y crónico cuando supera los 3 meses de duración a pesar de un tratamiento
adecuado. Por otra parte, se habla de uveítis recidivante cuando la uveítis evoluciona
en forma de brotes agudos repetidos.
4.
EVALUACION CLINICA DEL PACIENTE CON UVEITIS
La anamnesis en un paciente con uveítis es de
suma importancia. Una historia clínica detallada puede proporcionar suficientes claves
para orientar un correcto diagnóstico etiológico, además de evitar la realización de
múltiples pruebas de laboratorio que en la mayoría de los casos sólo aportan elementos
de confusión. Básicamente, la historia clínica en las uveítis debe estructurarse en
los siguientes apartados:
Antecedentes oftalmológicos: especialmente
referidos a episodios previos similares de uveítis, tratamientos oculares recibidos,
intervenciones quirúrgicas, establecimiento del potencial visual en base a informes
previos, etc.
Antecedentes sistémicos y anamnesis por
aparatos: Interrogar sobre entidades antiguas o actuales relacionadas con las uveítis
como patología reumática (espondiloartropatías, ACJ,..), respiratoria (sarcoidosis),
digestiva (enfermedad inflamatoria intestinal), manifestaciones cutáneo-mucosas
(Behçet,..), etc. Este interrogatorio dirigido ha de completarse en ocasiones tras haber
efectuado la exploración clínica oftalmológica del paciente, puesto que es el patrón
de afectación oftalmológico el elemento clave en el proceso diagnóstico.
Antecedentes familiares, puesto que algunas
enfermedades reumáticas o del tejido conectivo pueden tener cierta predisposición
genética.
Historia sociodemográfica. Debe investigarse
la procedencia geográfica del paciente por la posible relación con zonas endémicas de
determinados tipos de uveítis, el contacto asiduo con animales, los hábitos dietéticos,
tóxicos y sexuales.
Enfermedad actual. Debemos interrogar sobre el
tiempo de evolución del brote actual, su lateralidad, la existencia de brotes previos y
en su caso los tratamientos que ha precisado y la respuesta a los mismos.
Los SÍNTOMAS
del paciente ya orientan hacia la localización anatómica de la inflamación. Así, el
paciente con uveítis anterior aguda (UAA) consulta por un cuadro de inicio súbito de
dolor ocular, fotofobia, enrojecimiento y visión borrosa en grado variable. El dolor
ocular se relaciona con un espasmo del músculo ciliar y cede en gran parte con el empleo
de agentes ciclopléjicos que relajan el espasmo del citado músculo. El enrojecimiento es
típicamente periquerático y la visión borrosa se debe a la turbidez de la cámara
anterior debida a la acumulación de detritus inflamatorios, si bien muchas uveítis
cursan con una reducción escasa de la agudeza visual.
Además, suele existir lagrimeo debido a la estimulación de los nervios
parasimpáticos y en algunos casos cefaleas periorbitarias.
Por otra parte, los pacientes con uveítis
anterior crónica (UAC) como la que acompaña a la artritis crónica juvenil (ACJ) o en la
ciclitis heterocrómica de Fuchs (CHF) tienen un comienzo insidioso, el dolor ocular y el
enrojecimiento son mínimos o nulos y el diagnóstico se alcanza porque consultan por
pérdida de visión debido a las complicaciones asociadas (catarata, queratopatía en
banda, glaucoma) o incluso en revisiones rutinarias por otros motivos.
Las uveítis intermedias y posteriores suelen
presentar una clínica irritativa poco florida. Estos procesos originan síntomas visuales
como cuerpos flotantes o miodesopsias por la presencia de agregados celulares en el
vítreo, visión borrosa por la turbidez del mismo, o disminución grave de la agudeza
visual, metamorfopsias (deformación de las imágenes) o escotomas si existe afectación
macular o del disco óptico.
5.
MANIFESTACIONES DE LAS UVEITIS ANTERIORES
La valoración y exploración de todas ellas
es del campo de la Oftalmología. Se describen a continuación las manifestaciones
exclusivamente de las uveítis anteriores, por ser las más frecuentes relacionadas con la
Reumatología.
SIGNOS:
- Hiperemia: inyección ciliar o periquerática:
clínicamente se caracteriza por:
- Color rojo oscuro o violáceo
- Asentar, de manera más acusada, en la región
perilímbica, donde dibuja un patrón lineal fino, a modo de pelos de cepillo
en disposición radial alrededor de la córnea
- No blanquea con vasoconstrictores tópicos débiles.
- Precipitados retroqueráticos o
subendoteliales: Son depósitos de células inflamatorias en el endotelio corneal
- No granulomatosos / granulomatosos o en
grasa de carnero (grandes, confluentes, de aspecto graso)
- Recientes (blancos, aspecto tridimensional) /
antiguos (pigmentados, planos, deshidratados)
- Generalmente se distribuyen en la mitad
inferior de la córnea, formando un triángulo de base inferior (triángulo de Arlt).
- En la uveítis herpética y en la ciclitis
heterocrómica de Fuchs es típica su distribución difusa por toda la córnea.
- Tyndall: Es la presencia de células en CA
(signo clave de la UA)
- Flare: Es la presencia de proteínas en CA
- Ambas se gradúan de 0 a ++++, según su
intensidad. El tyndall es signo de inflamación activa, mientras el flare puede persistir tras cesar la inflamación.
- Hipopion: Depósito de células en la zona
inferior de CA, formando un nivel.
- Se mide en mm de altura en la zona central
- Es típico del S. de Behçet y de las
endoftalmitis, pero puede aparecer en cualquier UA intensa

- Miosis y mala dilatación pupilar
- Sinequias anteriores y/o posteriores
- Membrana de fibrina, sobre todo pupilar
- Nódulos en el iris. N. de Koeppe, en el borde
pupilar. N. de Busacca, en estroma iridiano
- Dilatación de vasos iridianos
- Atrofia de iris, típica del herpes
- Heterocromía de iris, típica de la ciclitis
heterocrómica de Fuchs
- Depósitos de pigmento en cristaloides
anterior
- Catarata secundaria
- Queratopatía en banda: Depósitos
subepiteliales de calcio en banda interpalpebral. Típico de UVEITIS ANTERIOR CRONICA
(ACJ)
- Variaciones en la PIO,
- Generalmente hipotonía. Por disminución de
la producción de acuoso por inflamación del cuerpo ciliar. En la mayoría de las
uveítis
- Hipertensión Ocular, puede aparecer por
diversos factores:
- Trabeculitis
- Obstrucción de la malla trabecular por
células y residuos inflamatorios
- Bloqueo pupilar
- Tratamiento con corticoides
- Sinequias anteriores periféricas
- Fondo de ojo:
- Tyndall vítreo anterior: cuando existe
ciclitis
- Edema macular quístico, en casos de
inflamaciones severas o de larga duración
6.
PATRONES DE AFECTACIÓN EN UVEÍTIS ANTERIOR
- UVEÍTIS ANTERIOR AGUDA RECIDIVANTE UNILATERAL
- UVEÍTIS ANTERIOR AGUDA NO RECIDIVANTE
UNILATERAL
- UVEÍTIS ANTERIOR AGUDA BILATERAL
- UVEÍTIS ANTERIOR CRÓNICA
7.
EXPLORACION OFTALMOLOGICA
- El examen oftalmológico consta básicamente
de
- Determinación de la agudeza visual,
- Examen externo, motilidad ocular extrínseca e
intrínseca
- Biomicroscopía con lámpara de hendidura
- Tonometría
- Examen funduscópico con oftalmoscopio
binocular indirecto, lente de Goldmann de tres espejos o lentes biomicroscópicas de no
contacto (+90D o lente Superfield). Para Localización, Actividad, Complicaciones,
Patrones característicos
- Adicionalmente pueden requerirse otras
exploraciones como determinación del flare (Láser Flare Meter), gonioscopia (examen del
ángulo camerular), campimetría, test de Schirmer, sensibilidad corneal, angiografía
fluoresceínica (AFG), ecografía, pruebas electrofisiológicas y recientemente
tomografía de coherencia óptica (OCT).

- Pruebas complementarias: Hemograma,
Bioquímica, Orina Elemental, VSG, PCR, Serología lúes, Rx tórax, Resto PC dirigidas según perfil clínico
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Artículo realizado por: Dr. Ponce
Fecha del Artículo: 20/02/2007
Fecha de Publicación: 28/02/2007 |