La evolución de la enfermedad de Behçet suele ser intermitente, con períodos de remisión y de exacerbación a lo largo de los años.
Los síntomas pueden durar desde días a semanas, o pueden persistir durante meses o años.
Más del 60% de pacientes no desarrolla manifestaciones graves a lo largo de la enfermedad.
1- Infórmate adecuadamente.
Es una enfermedad que puede cursar en brotes intermitentes de actividad habitualmente con los mismos síntomas.
Por ello, los pacientes deben familiarizarse con ellos e informarse debidamente preguntando a su médico y a través de fuentes de información rigurosas.
También se debe avisar al médico ante alguna manifestación grave distinta.
2.- Cuida tu boca.

Las aftas orales características de esta enfermedad suelen ser bastante resistentes a los tratamientos, es importante tratarlas precozmente con corticoides tópicos y prevenirlas cuidando de forma adecuada la salud bucodental, y evitando comidas potencialmente erosivas como las patatas fritas, las nueces o las cortezas de pan.
3.- Usa ropa interior de algodón y geles no perfumados.

Para el adecuado cuidado de las úlceras o aftas genitales se recomienda evitar ropa estrecha que no transpire y se aconseja usar ropa interior de algodón.
Además, es bueno lavarse con productos específicos que puedan calmar la zona, evitando en todo momento los geles perfumados.
4.- No dejes de lado a tu piel.

La piel suele presentar una respuesta inflamatoria a las pequeñas heridas, cortes, picotazos, o escoriaciones.
Trata y cuida estas lesiones.
No son recomendables los tatuajes.
5.- Los ojos y el aparato digestivo

Los episodios de inflamación ocular deben ser evaluados adecuadamente por un oftalmólogo para determinar el tipo de uveítis, tratamiento tópico, y la frecuencia en los que se producen, al objeto de valorar por parte del reumatólogo un tratamiento preventivo.
Algunos pacientes pueden tener manifestaciones intestinales requieren la implementación de cambios en la dieta y la valoración de los mismos son debido a la enfermedad o al tratamiento.
6.- Se pueden mantener relaciones sexuales.
Las aftas genitales no transmiten ninguna enfermedad.
No está contraindicado mantener relaciones sexuales.
Se recomienda que la zona esté debidamente lubricada.
7.- ¡Cuidado con los problemas circulatorios!

En algunos casos pueden aparecer problemas circulatorios tanto arteriales como venosos que suelen ser graves y requieren valoración urgente, pero las pequeñas retenciones de líquidos o cambios de color sin dolor no suelen ser importantes.
8.- Comenta con el médico todos los síntomas.
Los dolores de cabeza pueden asociarse a la enfermedad de Behçet, pero la mayoría de las cefaleas tienen otro origen.
En este sentido, es importante describir bien las características del dolor y sus desencadenantes y consultarlo con el médico general antes de alarmarse.
Asimismo, la artritis suele ser de curso agudo e intenso, pero de evolución favorable. En este caso, hay que acordar una vía de atención rápida con el reumatólogo para poder valorar las inflamaciones articulares intensas persistentes.
Además, pueden aparecer otras manifestaciones poco frecuentes (orquitis, epididimitis, pericarditis, vértigos o hipoacusia), que no hay que olvidar comentárselas al reumatólogo.
En este sentido, también es importante tener en cuenta que las enfermedades crónicas pueden tener una repercusión psicológica en los pacientes, por lo que es importante mantener una actitud positiva y hablar con el especialista si aparecen cambios de ánimo, sentimientos negativos u otro tipo de señales en este sentido.
9.- Planifica el embarazo con tu reumatólogo.

El embarazo no está contraindicado en las pacientes con enfermedad de Behçet. La enfermedad no suele empeorar durante la gestación e incluso puede mejorar.
Sin embargo, conviene planificar el mismo con el reumatólogo, pues algunos tratamientos están contraindicados.
10.- Lo más adecuado:
El síndrome de Behçet requiere una valoración multidisciplinar en la que formen parte oftalmólogos, dermatólogos, gastroenterólogos, neurólogos, cirujanos vasculares, etc., pero siempre contando con la visión global del reumatólogo.
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