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Sobre la felicidad, el bienestar y cómo conseguirlos

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En contra de quienes piensan que la felicidad no es cosa nuestra, como no es nuestro el sol, ni el aire, ni la vida, pienso que la felicidad es un trabajo y la primera obligación de un hombre o una mujer.

Quienes conviven diariamente con la tristeza, imaginan que en la habitación contigua encontraran la felicidad. Y cuando pasan la puerta, se dan cuenta que la felicidad no existe. Es como las escalas numéricas que utilizamos los reumatólogos para que el paciente nos indique la cantidad de dolor o salud que percibe. Los estados de cero y diez, amargura y felicidad plena o perfección, no existen. No hay felicidad perfecta, ni perfecta infelicidad.

Pero, ¿cuáles son los principales determinantes para que seamos felices?

  • La SALUD, es la principal variable relacionada con nuestra percepción subjetiva de nuestro estado de bienestar. El estado de bienestar experimenta cambios a lo largo de la vida, ya que la salud se deteriora con la EDAD. Disminuye a partir de los 50-60 años. Adaptamos nuestros objetivos o metas a nuestras posibilidades en cada edad. Quién corría maratones, ahora camina, y quién caminaba ahora tan solo pasea por los alrededores. Aunque depende con quién nos comparemos, como dice el refrán: El que tuvo, retuvo.
  • No existen muchas diferencias entre GÉNEROS. Las puntuaciones en bienestar son levemente mejores en hombres que en mujeres. Posiblemente sea, debido a su mala memoria. Aunque la felicidad no depende de la memoria, sino más bien de la capacidad de olvido.
  • El NIVEL EDUCATIVO, tiende a ejercer un efecto positivo, pero no relevante.
  • El ESTADO CIVIL. Las mujeres son más felices que los hombres cuando están solteras. No obstante, vivir solo, sin pareja, confiere menores expectativas de vida y aumenta la mortalidad. El ser humano es una especie social y las relaciones de pareja y de familia ayudan a obtener la felicidad.
  • INGRESOS. Las personas más ricas son también las más felices. Sin embargo, a partir de unos ingresos que permitan satisfacer las necesidades elementales y de expansión social, unos mayores ingresos no conllevan una mayor felicidad. Digamos que la escasez puede favorecer la desdicha, pero la abundancia no garantiza la felicidad. Como decía Neruda: “La felicidad es interior, y no exterior, por tanto no depende de los que tenemos sino de los que somos”.
  • Tal como afirma la canción, Salud, Dinero y Amor constituyen el trípode en el que sustenta la felicidad. Aunque la felicidad es un paisaje distinto al Amor, ambos se rozan, como se rozan otras emociones (alegría y la felicidad), pero lo cierto es que pocas cosas nos hacen más felices o infelices que el AMOR.
  • Los rasgos de PERSONALIDAD que más apoyo han recibido en cuanto a su vinculación con la Felicidad son: la extraversión y el neuroticismo, la autoestima y la autoeficacia.
  • ACTIVIDADES que se desarrollamos, profesionalmente repercuten sobre el estado de ánimo y sobre la satisfacción personal. Igualmente, la PARTICIPACIÓN SOCIAL y los CONTACTOS SOCIALES, se correlacionan de forma modesta pero positiva.

El bienestar no puede existir sólo en nuestra mente. La felicidad se cultiva a través de la acción. Queremos ser felices, pero tenemos miedo a serlo. Preferimos contentarnos con lo que ya tenemos. Soñando no se puede ser feliz, sino que el sueño te hace perder días de vida. Mientras más rápido desaprendamos las lecciones de vida, más pronto seremos felices. Hay que abrir bien los ojos, no cerrarlos; estar bien despiertos, y así y todo la felicidad pasa y se va.

Para que tengas éxito en tenerla, y la conserves el mayor tiempo posible te indico algunos sugerencias, de la Psicología positiva y el método PERMA.

  1. Incrementa el número de emociones positivas a lo largo del día. Comer un pastel, que nos den un masaje, tomar el sol, un baño, ver una película, etc.
  2. Acércate al siguiente estilo de vida. Lleva una vida sana, dieta equilibrada y sin excesos. Ejercicio moderado, adecuado a tu edad y circunstancias. Si es posible en tareas productivas (jardinería, caminar al trabajo, actividades de la vida diaria). Medita sobre tí mismo, sobre la vida, como alcanzar tal o cual objetivo, etc. Sé feliz. Vive y busca emociones como la alegría, la capacidad de amar, el optimismo o la esperanza. A medida que disminuyen las emociones negativas, tendrás mayor bienestar y mejor calidad de vida.
  3. Involúcrate en las actividades que realizas. Si al principio te resultan duras, el mayor grado de conocimiento de ellas hará que cada vez te lleven menos esfuerzo, hasta llegar al momento flow, en que ya, es “coser y cantar”. Cuantos más momentos de flow, más bienestar de manera sostenida. Algunas tareas no serán placenteras, busca la manera de convertirlas en algo positivo. Involucrase es poner parte de ti en todo aquello que haces.
  4. Fomenta las relaciones sociales. Rodéate de quienes tienen éxito y son personas positivas. Más relaciones, más amigos, más conocidos, más red social. Las relaciones sean del tipo que sean, te ayudarán de manera directa a mantener un nivel de bienestar alto. Además te permitirán sentir compañía y son un “antídoto”, en momentos de adversidad. En cualquier tipo de relación, podrás encontrar personas que te aporten y con los que podrás nutrir tu vida interior.
  5. Pertenece a algo más grande que a ti mismo, que dé significado a tu vida. La Religión, la política, un grupo, etc. Y si eres de los que no crees en todo esto. Plantéate ¿Cuál es tu propósito en la vida? La felicidad también se consigue dando sentido a tu vida. Medita sobre ti y tu entorno, para conocerte a ti mismo. Pero sobre todo, intenta mejorarte día a día como PERSONA, crece en ti mismo y proyéctate en los demás.

En resumen: Siéntete bien contigo y tu entorno, dale sentido a tu vida, mantén buenas relaciones y márcate unos logros que alcanzar. Maximiza estas cinco sugerencias y tu vida puede tomar otro rumbo.

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