POLIMIALGIA REUMÁTICA
Recomendaciones en el manejo terapéutico
Concepto / Definición
La similitud del nombre de Polimialgia (PMR) con el de Fibromialgia, hace que a veces el paciente confunda una y otra enfermedad, aunque nada tengan que ver.
La polimialgia reumática es una enfermedad inflamatoria crónica habitualmente diagnóstica en personas mayores de 50 años, que presentan dolor simétrico, de predominio nocturno, a nivel de las masas musculares de miembros superiores e inferiores, cintura escapular y pelviana.
Clinica
Los pacientes presentan dificultad para levantar los brazos, levantarse de las sillas y para tareas cotidianas como
peinarse y asearse, lo que provoca una gran limitación en actividades de la vida diaria, y dependencia de otras personas.
Con frecuencia se acompaña de fiebre, fatiga, anorexia, pérdida de peso y malestar general, a consecuencia de la activación del sistema inmunitario que inicia una respuesta inflamatoria sistémica.
Como consecuencia de la activación macrofágica se elevan las IL-1 e IL-6, que producen una reacción multiorgánica que incluye afectación hepática (elevación de la fosfatasa alcalina, proteína C reactiva, fibrinógeno, etc.), hematológica (anemia, leucocitosis y trombocitosis) y del sistema nervioso central (fiebre, mialgias, anorexia, etc.).
En algunos casos, se acompaña de inflamación articular (muñecas, rodillas y tobillos) y tumefacción difusa de dorso de manos y pies.
Diagnóstico
El diagnóstico se basa fundamentalmente en el cuadro clínico, las pruebas analíticas y la respuesta terapéutica a los corticosteroides.
Actualmente, hay una amplia heterogeneidad en los criterios de clasificación de la Polimialgia (Criterios de Bird, Jones y Hazleman, Hunder, Healey, Nobunaga).

En raros casos es necesario recurrir a la RMN de cuerpo entero para diferenciar distintos patrones de inflamación (polimialgia vs artritis reumatoide). El patrón de la polimialgia es el de una inflamación extracapsular simétrica: adyacente al trocánter mayor, acetábulo, tuberosidad isquiática y/ o sínfisis púbica. (Este patrón se asocia a una buena respuesta a la toma de corticoides ) y una mayor elevación de IL-6 (niveles > 16,8 pg/ml) y PCR. El 75% de los pacientes tiene este patrón.
Se consideran hallazgos atípicos: el dolor difuso, la ausencia de rigidez matutina o la ausencia de respuesta a los corticoides.
En un 15%-30% de los casos puede asociarse a una arteritis de la temporal, que produce determinados síntomas como cefalea intensa, claudicación a la masticación o pérdida transitoria

de la visión. Raramente, puede ocasionar una amaurosis (ceguera total) que requeriría terapia intensiva.
Es por ello, hay que buscar signos de arteritis, la presencia de síntomas constitucionales y cifras muy elevadas de VSG.

Si existen dudas se debe de realizarse una ecografía Doppler en la arteritis de la temporal con los hallazgos característicos: halo hipoecogénico periarterial (signo más específico), no compresibilidad arterial; y de forma menos frecuente estenosis y oclusión vascular.

El diagnóstico definitivo es anatomopatológico a través de una biopsia de la arteria temporal que esté más afectada.
En un pequeño porcentaje de pacientes (pacientes con escasa respuesta al tratamiento, a pesar del ascenso de corticoides, gran elevación de reactantes de fase aguda..) es necesario descartar la presencia de una neoplasia subyacente (mama, colon, próstata, linfomas).
Tratamiento
Su tratamiento es muy variable. No hay un consenso en las guías de práctica clínica, en la dosis inicial de prednisona al inicio del tratamiento o, la duración del mismo, o en las estrategias de disminución de dosis, ó el uso de fármacos modificadores de la enfermedad. El tratamiento debe ser individualizado, según la respuesta clínica del paciente.
Manejo clinico
- Realizar un correcto diagnóstico diferencial.
- Disponer de datos básicos de laboratorio.
- Considerar las comorbilidades del paciente.
- Proporcionar una adecuada educación al paciente.
- Compartir las decisiones terapéuticas.
- Realizar un programa individualizado de ejercicios o actividad física.
- Prevención de osteoporosis y efectos secundarios de los corticoides.
La dosis de inicio del tratamiento oscila entre es prednisona a dosis de 15-25 mg al día o equivalentes. Las dosis requeridas para el control de la enfermedad no son las mismas que los casos en donde se asocia una Arteritis de Células gigantes o de la temporal.
La disminución de dosis debe realizarse de forma individualizada y según la actividad clínica y biológica de la enfermedad. Inicialmente, puede valorarse la infiltración bilateral de hombros.
La respuesta al tratamiento en la inmensa mayoría de los casos se produce a las 72 horas de su inicio.
Un 45% de los pacientes con polimialgia no responden de forma adecuada hasta pasadas tres o cuatro semanas de tratamiento.
Las reactivaciones son relativamente frecuentes y suelen producirse por debajo de los 5 mg al día.
Se desaconseja el uso de preparados de hierbas chinas, o capsulas de Biqi,
A pesar de que los estudios con metotrexato en la polimialgia no parecen tener la suficiente consistencia y su efecto es moderado, se recomienda introducir metotrexato en pacientes con alto riesgo de reactivación, terapia esteroidea prolongada, efectos secundarios adversos de los corticoides, comorbilidades o tratamientos concomitantes.
En general, la enfermedad es muy agradecida al tratamiento con corticoides a dosis moderadas, su pronóstico es favorable.
Publicado: 16 febrero, 2016
Republicado: 26 enero, 2026
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