Tabaco y Artritis Reumatoide

Hace unos 10 años, publique en mi anterior portal web (administrado con, php nuke … que tiempos), el artículo: “Fumar duplica las posibilidades de desarrollar Artritis Reumatoide”. En el mismo, exponía que el riesgo de padecer artritis reumatoide (AR) se incrementa al menos en 1,4 veces y puede incrementarse en un 50% en aquellas personas que tengan marcadores genéticos para el padecimiento de la enfermedad.

Un 35% de los pacientes con AR, con ACPA (anticuerpos antipéptido citrulinado) positivos son atribuibles al consumo de tabaco. Este efecto sería comparable en intensidad al que tiene el tabaquismo en la cardiopatía isquémica (infarto, angina).

Tengo pacientes con AR fumadoras, en los que la enfermedad está haciendo mella en su salud, pero continúan fumando. Puede que factores personales y los de la propia enfermedad hagan más difícil abandonar el hábito de fumar. Para algunas de las personas con AR, fumar les sirva de consuelo de su aislamiento, distracción de su dolor y de sus limitaciones funcionales.

Me animo a actualizar mi anterior artículo con nuevas evidencias de este último decenio.

El consumo de tabaco se ha relacionado de forma causal con el desarrollo y expresión de múltiples enfermedades autoinmunes además de la AR, el lupus eritematoso sistémico, la esclerosis múltiple, la enfermedad de Graves y la cirrosis biliar primaria entre otras. También para la osteoporosis (OP) y el incremento de las caídas.

El tabaquismo es un factor de riesgo conocido en las enfermedades cardiopulmonares y vasculares. Pero el tabaco también tiene consecuencias sobre todo el organismo:

Caída del cabello, aumento del riesgo de psoriasis, cataratas, deterioro de la dentadura, enfisema, bronquitis crónica, cardiopatía, ulceras gástrica, enfermedad de Buerger, dedos amarillos, abortos, recién nacidos de bajo peso, deformidad y disminución del número de espermatozoides, impotencia, e incremento del riesgo de los siguientes tipos de cáncer: lengua, boca, glándulas salivales, faringe, garganta, esófago, laringe, estómago, riñón, vejiga, pene, páncreas, colon-recto y ano.

Repercusión del tabaco sobre el sistema inmune

  1. Efecto proinflamatorio, con incremento de los reactantes de fase aguda (fibrinógeno sérico, TNF-alfa, IL6, actividad de células B, y polimorfonucleares circulantes.
  2. Estimula la producción de células presentadoras de antígenos y el desarrollo de fenómenos autoinmunes.
  3. El tabaco también tiene un efecto inmunosupresor
    1. Reducción de inmunoglobulinas circulantes.
    2. Inhibición de citoquinas como IL-1B, IL-2 y gamma-interferón o de la liberación de IL-8 por células endoteliales.
    3. Inhibición de la función macrofágica frente a microorganismos intracelulares).
  4. El tabaco provoca la muerte programada (apoptosis) de los linfocitos.

Se postula que la exposición al tabaco y la reacción inflamatoria local y la necrosis celular por él producida, favorece la citrulinación de proteínas a nivel pulmonar ofreciendo así un sustrato para la activación de una respuesta inmune.

Los vínculos entre la AR y el tabaquismo

Existe una amplia evidencia científica que demuestra que ser fumador aumenta el riesgo de sufrir AR. Este riesgo es también dosis dependiente, a mayor consumo mayor riesgo.  Fumar está asociado a:

  • Una mayor actividad (mayor número de articulaciones afectadas y analíticas con elevación de reactantes de fase aguda: PCR)
  • Menores tasas de remisión de la enfermedad
  • Menor respuesta al tratamiento de la enfermedad, tales como Metotrexato, y tratamiento bilógico con anti-TNF (infliximab, etanercept y adalimumab).
  • Mayor frecuencia de aparición de manifestaciones extraarticulares (nódulos reumatoideos, enfermedad pulmonar intersticial difusa, vasculitis) y complicaciones.
  • Fumar aumenta el riesgo de muerte por problemas cardiovasculares y el cáncer de pulmón.
  • Fumar incrementa el riesgo de infecciones, altera los mecanismos de defensa innata, y provocan una menor respuesta inmune a la vacunación antigripal y antineumocócica.
  • El tabaquismo aumenta el daño articular radiológico (Algunos estudios no han observado esta asociación).
  • El humo del tabaco contiene altísimas concentraciones de radicales libres y toxinas que interactúan con el ADN y podrían causar mutación o activación genética que pueden desencadenar fenómenos autoinmunes y cáncer.

Dejar de fumar es una de las mejores cosas que puedes hacer para tu AR

Si te planteas dejar de fumar ya es un gran paso  ¡Felicidades!

  • Habla con tu médico de Atención Primaria acerca de las estrategias para ayudarte a dejar de fumar.
  • Te ofrecemos vínculos a recursos oficiales que pueden ayudarte:
  • “Guía para dejar de fumar y claves para conseguirlo”(Ministerio de Sanidad , Servicios Sociales e igualdad) https://www.cnpt.es/doc_pdf/Guia05.pdf