Para la realización de las actividades de la vida diaria, laborales, o la realización de una actividad física, resulta fundamental que nuestros pies gocen de una buena salud.
Cuando el pie, tiene alteraciones en su estructura (pies reumáticos, hallux valgus –juanetes-, pie plano, cavos, artritis o artrosis), el acto de caminar se hace de forma desequilibrada e incoordinada, con sobrecarga de otras articulaciones como las rodillas, la inserción de la musculatura glútea en los trocánteres (área del bolsillo) y la zona lumbar (Bursitis trocantérica).
En estos casos, o incluso sin estar presentes estas alteraciones estructurales, resulta fundamental prestar atención al cuidado de los pies.
Te facilito algunos consejos:
- Dedique parte de su tiempo de autocuidado a los pies.
- Manténlos limpios y sin escoriaciones en los espacios interdigitales.
- Manten las uñas cortadas de forma adecuada. Corta las uñas en recto y no las lime demasiado redondas porque, al crecer se clavarían en los laterales de los dedos y provocarían “uñas encarnadas”.
- Utiliza una crema adecuada para masajear e hidratar los pies diariamente (una crema emoliente a base de urea), pero evite la misma en el espacio entre los dedos porque podría macerar la zona y propiciaría la aparición de hongos y grietas.
- Usa piedra pómez o lima para prevenir la aparición de durezas y grietas, especialmente en los talones.
- Usa usa el calzado adecuado, con una altura de dos o tres centímetros de tacón, sujeto al talón y amortiguación que proteja bien el pie de cualquier traumatismo externo.
- Usa las menos posibles sandalias y chanclas ya que no aportan sujeción ni amortiguación, ni dan al pie el soporte necesario para una actividad. Las mismas predisponen a la aparición de lesiones inflamatorias, como la fascitis plantar (al ser un zapato plano, la fascia plantar se encuentra muy estirada), además de generar ampollas, rozaduras con las tiras de las chanclas.
- Utiliza un calzado que permita transpirar el pie, esté fabricado con fibras naturales, sea flexible, tenga una suela buena amortiguación, absorción de impactos y lo sujete adecuadamente, evitando agarrotamiento de los dedos y posibles torceduras. No son recomendables el uso de bailarinas y manoletinas (calzado plano y sin amortiguación).
- Si en sus pies existen rozaduras, ampollas, rojeces, durezas, callos en los dedos, grietas en talón o entre los dedos, debe acudir a un podólogo que valore qué está ocurriendo.
- Si aparece dolor después o durante la realización de su actividad diaria consulte al reumatólogo, para que valore si existe alguna patología o precisa plantillas y/o prescripción de una zapatilla deportiva específica
![]()
