VACUNAS CONTRA COVID-19 EN PACIENTES REUMÁTICOS INMUNODEPRIMIDOS

VACUNAS CONTRA COVID-19 EN PACIENTES REUMÁTICOS INMUNODEPRIMIDOS.

En el momento actual, existe una gran expectación por los ensayos que se están efectuando para conseguir una vacuna contra el COVID-19. Unas 28 vacunas contra el SARS-CoV-2 (9 en China, 5 EEUU, 2 Alemania, 2 Inglaterra, 1 Japón,…) se encuentran en desarrollo.

DESARROLLO DE VACUNAS

Para que una vacuna sea eficaz y segura, debe superar varias etapas. La Fase “0” es la preclínica, que incluye pruebas in vitro y en animales. Si supera esta prueba, se pasa a estudios  clínicos en humanos, que se dividen en 3 fases, I, II y III en función del número de personas que participan. En estas fases sucesivas, se recopilan datos acerca de la efectividad y seguridad de la vacuna. En condiciones normales todo este proceso puede tardar entre 5-10 años.  En el caso del COVID, la emergencia está haciendo que reduzca este plazo a un año y medio o dos.

Sin embargo, deberíamos cuidar de que se cumplan todas las fases de producción de la vacuna antes de cualquier lanzamiento anticipado, como ya han hechos los rusos. Una vacuna débil, podría ser peor que ninguna vacuna. Pues, el mayor riesgo de cualquier vacuna es que esta una vez comercializada no sea eficaz y el virus continúe propagándose e igualmente, la posibilidad de que en el virus se seleccionen cepas resistentes que evadan nuestras defensas y anticuerpos.

El desarrollo e investigación de cualquier vacuna, se realiza sobre personas sanas. No tendremos información de la eficacia de estas vacunas en los inmunodeprimidos, ya que estos son excluidos en las primeras fases del desarrollo. Para estas personas la eficacia de las vacunas no será igual que en el resto de la población.

 

TIPOS DE VACUNAS

  • Vacunas inactivadas: Utilizan la versión muerta del germen que causa una enfermedad. Por ejemplo: Hepatitis A, Gripe, Polio inyectable, Rabia. Este tipo de vacunas proporcionan una protección menor que la de “virus atenuados”, por lo que en la práctica clínica se suele implementar administrando dosis mayores de vacuna o repitiendo periódicamente la dosis. La vacuna China que se encuentra en desarrollo es inactivada.
  • Vacunas de virus atenuados. Utilizan una forma debilitada (o atenuada) del germen que causa la enfermedad. Estas vacunas deben conservarse en frío, por lo que se dificulta su conservación y distribución. Pertenecen a este tipo de vacunas: paperas, rubeola, sarampión, varicela, herpes zoster y fiebre amarilla. Este tipo de vacunas están contraindicadas en algunos grupos de pacientes inmunodeprimidos, ya que existe el riesgo de desarrollar la enfermedad que intentamos prevenir.
  • Vacunas de subunidades, recombinantes, polisacáridas y combinadas. Utilizan fracciones específicas del germen.Como en las vacunas de la Gripe, Hepatitis B, Neumococo, Tosferina y Papiloma humano. Este tipo de vacunas son eficaces, y no tienen problema para su administración en inmunodeprimidos. La vacuna en desarrollo de la Universidad de Oxford para COVID-19, está basada en  “proteína de espiga” genéticamente modificada que causa el resfriado común en los chimpancés. Es muy probable que está sea la vacuna que se comercializara en España.

 

  • Nuevas vacunas en SARS-CoV2 (COVID-19):
    • de ARN (ácido ribonucleico). Es el caso de la vacuna actualmente en desarrollo contra la Covid-19, americana de Moderna Therapeutics.
    • Elementos sintéticos a través de ingeniería genética. (la vacuna COVID-19 de Greffex de Texas)
    • Vacunas de vectores recombinantes, basadas en otra vacuna ya existente, por ejemplo la vacuna del sarampión (Es la vacuna COVID-19 de Francia ((Instituto Pasteur). Igualmente, el ensayo clínico recientemente aprobado por la AEM para la vacuna COVD-19 en España, utiliza un adenovirus recombinante no replicativo para generar una respuesta inmunológica frente a una de las proteínas del coronavirus.

VACUNAS EN PERSONAS INMUNODEPRIMIDAS

El porcentaje de inmunocomprometidos en la población oscila entre el 2,5%-3% de la población. Por lo que en nuestro país, pueden existir Un millón de personas inmunodeprimidas. En este grupo se incluyen personas con enfermedades crónicas, cáncer activo, trasplantados, enfermedades crónicas (Diabetes, Enfermedad pulmonar Obstructiva crónica), infectados por HIV, y enfermedades reumáticas autoinmunes. Cada uno de estos grupos tiene un grado de inmunosupresión diferente.

En los inmunodeprimidos, la enfermedad por COVID-19 es más grave que en la población general. La amplitud y la persistencia de la respuesta inmune a la vacunación pueden ser reducidas o ausentes en ellos.

Por otro lado, los pacientes inmunocomprometidos tienen mayores cargas virales, y durante más tiempo, por lo que potencialmente son personas “superpropagadoras”.

En estos casos, una estrategia útil, es la conocida como “estrategia de capullo”, la cual consiste en vacunar a todas las personas que forman parte del entorno inmediato del paciente (contactos cercanos y familiares) inmunocomprometido. Al estar vacunado todo el entorno del paciente, la posibilidad de desarrollar enfermedad es menor y, por tanto, la probabilidad de contagiar al paciente inmuncomprometido también.

Hasta que se consiga una vacuna que se demuestra su eficacia y seguridad, las medidas de prevención como las mascarillas, el lavado de manos y el distanciamiento social deberían continuar para evitar la propagación del coronavirus.

Los pacientes reumáticos con tratamientos biológicos o tratamientos químicos para el control de la enfermedad (metotrexate, salazopirina, leflunomida, azatioprina, hidroxicloroquina…) no deben abandonar su medicación sin consultar previamente con su reumatólogo.