El paciente violento

Algunos pacientes son violentos y son una amenaza para la seguridad del médico. Tal es así que, ser médico entraña un riesgo elevado para ser agredido. Los médicos además de morir de causas comunes al resto de la población, también pueden morir a manos del paciente. Cuando aún no era médico, impactó en toda la ciudad el asesinato del Urólogo, Dr. Barceló, que fuera hermano de mi pediatra. Un usuario malo del “pito”, le tomo como “el pito de un sereno”. Propinándole un hachazo en el cuello que termino con su vida mientras trabajaba. Desde entonces, muchos de mis coetáneos de profesión cuando empezaron la carrera pensaban que el hecho de ponerse guantes era para defenderse del paciente.

El incremento cada año en el número de agresiones médicas, ha llevado al legislador a contemplar las mismas como “atentado a la autoridad” por tratarse de empleados públicos.

Esta violencia se expresa en forma actitudes ofensivas, insultos, amenazas o agresión física. Esta última, se produce por la tensión a la que están sometidos, a la falta de confianza en el sistema sanitario, y las listas de espera. Aquí quién da la cara no es el consejero de salud, ni el gerente del hospital, sino el médico.

La calidad técnica suele ser difícil de evaluar para los pacientes aún después de haber recibido un buen servicio. Las faltas de respeto, las ofensas, amenazas o insultos, se producen por discrepancias con la atención médica recibida. El paciente que acude con una idea del medicamento que le conviene y no lo recibe, o la petición no satisfecha de una prueba complementaria (radiología, análisis o resonancia).

La mayoría de los actos violentos se producen en el Sistema Público de Salud, en muy raras ocasiones ocurre en consultas privadas. Una forma de evitarlo sería la solicitud por parte del paciente, del médico que desea que les valore. En Andalucía, el paciente tiene el derecho de solicitar una libre elección de médico especialista y de Centro Sanitario dentro de su localidad, aunque por su domicilio, les pudiera corresponder otro centro Hospitalario.

Sin embargo, con esta demanda sanitaria por el paciente en elegir a su especialista, no es incentivada por la Administración Sanitaria, ni del Hospital como un indicador de la carrera o desarrollo profesional, aunque claramente los más demandados suelen corresponderse con la satisfacción de los usuarios en la sanidad pública.

Hay quienes esperan que los médicos hagamos esfuerzos extras, incluso heroicos, para establecer y mantener las relaciones terapéuticas con el paciente. Yo mismo he sufrido de agresiones verbales y amenazas en mi carrera profesional, por ello exijo al paciente respeto hacia el médico que tiene delante y un trato igualitario. La falta de instrucción de muchos pacientes, no justifica su falta de respecto. Una cosa es la instrucción o estudios y otra distinta la educación y las buenas formas o modales. (http://www.doctorponce.com/la-buena-conducta/)

El médico debe tratar de encontrar la manera de cumplir con dos obligaciones:

1. El deber de promover el bienestar del paciente.

2. Equilibrar la anterior responsabilidad con la seguridad y bienestar, propia y los que trabajan con él (enfermeras, auxiliares, etc.)

El trato con el cliente es un tema cada vez más estudiado en las escuelas de negocios y también podría serlo para los médicos y los estudiantes de medicina. Los pacientes son detectives en busca de “indicios” que le reafirman no solo la competencia del médico que les atiende, sino en sus cualidades humanas.

Los nuevos médicos deberían centrarse en aprender conductas específicas destinadas a la satisfacción del paciente, en donde los aspectos humanísticos de la profesión deben de tenerse en cuenta tanto como los técnicos. La confianza, el contacto visual con el paciente, la comunicación verbal y no verbal que se establece, la escucha atenta, el compartir historias, el contacto físico apropiado, la atención y el interés que se presta, la solución incluso de problemas no médicos de la vida del paciente, la franqueza, las explicaciones sobre lo que necesitan saber, y el respeto, son conductas que deben ensayarse en la práctica médica y que deben ser enseñadas en la Facultades de Medicina, alentando en los estudiante el respecto y la dignidad del paciente.

Aunque he empezado hablando del paciente violento, término en lo que a mí me toca en “como serenar al paciente”, perfeccionando las habilidades en esta materia que todo médico debe aprender. Si te gusto, compártelo, y si no fue así, coméntamelo…..