Talidomida y Focomelia

La Talidomida fue un medicamento dispensado a las mujeres embarazadas entre 1957 y 1963 que causó enormes deformidades en los fetos que gestaban dichas embarazadas.

Recientemente, un paciente me consulto para que realizara una valoración del daño corporal (peritaje) sobre su cuadro malformativo relacionado con la toma de su madre de Talidomida, ya que el estado pretende actualmente indemnizar y compensar a los “hijos de la talidomida” después de 60 años. Para ello, es necesario acreditar que las lesiones producidas tengan una relación causa efecto en una persona que ha sido expuesta a la Talidomida. Claramente, el patrón deformativo del paciente era compatible con los provocados por la Talidomida. No tenía antecedentes familiares de malformaciones genéticas y hemos descartado cualquier otro tipo de síndromes de causa genética, cromosómica o por otros factores ambientales de riesgo.

No hay otro medicamento en la historia de la Medicina, que haya provocado tanta teratología, tantas malformaciones. Más de 20.000 niños afectados, la mitad fallecidos por complicaciones (calor) antes del año de vida.

Inicialmente se daba como ansiolítico, una alternativa a los barbitúricos, para mareos, náuseas vómitos del embarazo, asma, insomnio, niños intranquilos, incluso se recomendó en el embarazo

Su éxito fue tal que en los años 50, era de los fármacos más vendido en todo el mundo, vendido bajo 80 marcas distintas. En España se comercializo entre los años 1957-1963 bajo los nombres de; Solftenon, Contergan, Karadan, Distaval, Imidan, Glutonattil. Se comercializaba hasta 2 años después de haberse descubierto los efectos teratógenos.

En 1962, el pediatra alemán Widukind Lenz publicó un trabajo alertando de la posible relación entre la ingesta del fármaco durante los primeros meses de embarazo y las malformaciones en los hijos de aquellas mujeres. Los hallazgos del doctor Lenz provocaron su inmediata retirada en 1962, en Alemania y posteriormente en el resto de países. En España no se retira por petición de la filial española de Grunental a Alemania, para poder seguir comercializándola en España, dado que era un gran negocio, a pesar de que estuviera retirada en otros países, por sus efectos teratógenos. En el 1974 la Talidomida aún existía en los vademécum.

Padres sin antecedentes familiares malformativos empezaron a tener hijos focomélicos, pero también síntomas referidos a otros órganos y sistemas. Los que sobreviven, tienen una menor esperanza de vida.

El periodo en el que actúa la talidomina sobre el embrión humano es entre los 20-35 días del desarrollo embrionario. El fármaco afectaba cuando era consumido por la madre o el padre (también afecta al esperma) entre los días  38 y 47 contando desde el primer día de la última regla, produciendo alteraciones en el desarrollo de las extremidades del feto similares a las extremidades de las focas (Focomelia).

Las talidomida inhibe la angiogénesis no desarrollándose con normalidad el sistema arteriovenoso. La Talidomida, las integrinas en el endotelio vascular lo que impide la adhesión de leucocitos en el foco inflamatorio, la angiogénesis y el desarrollo de los miembros.

En el momento actual, la talidomina se continúa usando en: Síndrome de Behçet, enfermedad de injerto contra huésped, mieloma múltiple y la lepra. En todos estos casos, siempre evitando el embarazo.