Pruebas reumáticas

Pruebas reumáticas

Pruebas reumáticas

Muchos pacientes acuden al reumatólogo por alguna alteración de las “pruebas reumáticas”. Es habitual que estas pruebas se soliciten ante dolores inespecíficos en manos y articulaciones periféricas.

En la mayoría de casos, dicha elevación no es trascendente, o no está relacionada en el  momento con enfermedades reumáticas autoinmunes/inflamatoria. No obstante, conviene descartar o mantener un seguimiento, ya que el diagnóstico y tratamiento precoz de las enfermedades reumáticas, mejora el daño estructural y las limitaciones funcionales con respecto a quienes demoraran el inicio del tratamiento adecuado.

La elevación de algunos de estos parámetros: Velocidad de sedimentación globular (VSG), Proteína C Reactiva (PCR), Antígeno leucocitario humano B27 (HLA B27), Factor reumatoide (FR), Anticuerpo antipéptido citrulinado (ACPA), Anticuerpos antinucleares (ANA), Anti-DNA, Antígenos extraíbles del núcleo (ENA), Anticuerpos antifosfolípidos, etc. hacen recomendable la valoración por un reumatólogo.

VELOCIDAD DE SEDIMENTACION GLOBULAR (VSG) y PROTEÍNA C REACTIVA (PCR).

La VSG es una prueba barata y sencilla que valora indirectamente la elevación de proteínas durante las fases inflamatorias (fibrinógeno, inmunoglobulinas, albumina, etc.).

Todo proceso inflamatorio en fase de actividad determina un incremento de la concentración en el plasma de diversas proteínas que, en conjunto, se conocen como proteínas reactivas o reactantes de fase aguda. La presencia de dichas proteínas en el plasma durante los episodios de inflamación provoca un cambio en la carga de la superficie de los hematíes que tienden a sedimentar con mayor rapidez.

La VSG, puede elevarse ante situaciones no relacionadas con enfermedades reumáticas (anemia, cáncer, enfermedades tiroideas, desnutrición, hipercolesterolemia, embarazo, diabetes, enfermedad coronaria, etc.)

La PCR es una proteína que se eleva con los procesos infecciosos e inflamatorios. Es un marcador sensible, pero inespecíficos, con elevaciones ante infecciones de las vías respiratorias, urinaria, enfermedad periodontal, obesidad, etc.

 

ANTÍGENO LEUCOCITARIO HUMANO – B27 (HLA B27)

Es un gen asociado fuertemente con las espondiloartritis (espondilitis anquilosante, artritis Psoriásica, uveítis, y artropatías asociadas a enfermedad inflamatoria intestinal: colitis ulcerosa, Enfermedad de Crohn).

El riesgo de sufrir espondilitis anquilosante puede estar amentado hasta 20 veces entre las personas positivas para HLA-B27. Sin embargo, alrededor del 9% de personas sanas, asintomáticas pueden tener HLA-B27.

Existen portadores por antecedentes familiares de este gen que no llegan a desarrollar la enfermedad.  La positividad del HLA B27, sin otros criterios clínicos o de imagen, no es diagnostica de ninguna de las espondiloartitis.

 

FACTOR REUMATOIDE (FR) y ANTICUERPOS ANTIPÉTIDO CITRULINADOS (ACPA)

El resultado positivo de estos marcadores, reforzaría el diagnóstico de AR, pero el resultado negativo no lo descartaría. Si FR y ACPA son positivos en un paciente con AR incipiente indiferenciada, el riesgo de progresión a artritis reumatoide es de casi el 100%. El diagnóstico de AR no puede confirmarse sin una clínica no relacionada.

Otras numerosas enfermedades se pueden asociar con una prueba positiva para el FR (enfermedades del tiroides, hepatitis, antecedentes de tuberculosis, etc.). El ACPA es mucho más específico para AR (95%), ya que rara vez se lo halla en otras enfermedades. Pueden estar presentes años antes del debut clínico.

 

ANTICUERPOS ANTINUCLEARES (ANAs)

Son una familia de anticuerpos contra constituyentes nucleares como el ácido desoxiribonucleico de cadena simple o doble (dsDNA), histonas, centrómeros, proteínas integradas con el ácido ribonucleico (ARN), enzimas como la topoisomera y algunas enzimas del núcleo (ENAs).

Son útiles para el diagnóstico de enfermedades reumáticas autoinmunes: Lupus, Esclerodermia, Miopatias inflamatorias, Sjögren, etc. Entre estos, la presencia de anti-dsADN o anti-Sm tiene una especificidad cercana al 100% para el diagnóstico de lupus. Los anticuerpos anti-ADN se pueden emplear para monitorear la actividad del lupus. Es una determinación muy sensible, por lo que unos ANA negativos descartan LES

Los ANAs se puede hallar en otras enfermedades:

  • Otras enfermedades autoinmunes: Tiroiditis auntoinmune y miastenia gravis
  • Infección con microorganismos que comparten el epítopo con autoantígenos
  • Tumores malignos
  • Fármacos como hidralazina, procainamida y minociclina.
  • También podrían ser producidos de vez en cuando por el sistema inmune sano para eliminar los residuos nucleares expulsados de las células que envejecen.

 

Para aumentar su especificidad de los ANAs, se solicitan los anti-ENAs.

  • Los anti SSA (anti-La) y SSB (anti-Ro) se relacionan con S. de Sjögren.
  • Los anti RNA con la enfermedad mixta del tejido conectivo.
  • Los anti-RNP se asocian a enfermedad mixta del tejido conectivo.
  • Anti-Jo-1 para miopatías.
  • Anti centrómero, antitoposimerasa a la esclerodermia.
  • Anti centrómero al S. de CREST.
  • ANCA a Vasculitis necrotizantes.

 

ANTICUERPOS ANTIFOSFOLÍPIDOS (AFL)

Los anti-AFL se asociación con el riesgo de trombosis (venosa y arterial) y de morbilidad en el embarazo. Su positividad se debe confirmar al menos en dos ocasiones con una separación de 3 meses, ya que algunas infecciones y fármacos se pueden asociar con la presencia transitoria de estos anticuerpos.

La búsqueda sistemática de anticuerpos antifosfolípidos debe incluir el análisis para:

  • Anticuerpos anticardiolipina IgM e IgG (aCL), anticoagulante lúpico (AL), y anticuerpos IgM e IgG anti beta-2 glucoproteína I.

 

  • ANTICUERPOS ANTICARDIOLIPINA Y ANTICOAGULANTE LÚPICO

Se asocian a:

  • Lupus Eritematoso Sistémico.
  • Síndrome antifosfolípido (trombosis venosa de miembros inferiores o embolia pulmonar, episodios arteriales como ACV o accidente isquémico transitorio).
  • Aborto espontáneo, parto prematuro, retardo del crecimiento intrauterino y eclampsia.
  • Entre el 1% y 5% de personas sanas en la población general pueden tener anticuerpos antifosfolípidos, sin estar asociados con trombosis o infertilidad.

 

Los aCL pueden actuar contra beta-2 glucoproteína I (beta-2GPI) y la cardiolipina. El primero más específico, ya que los Ac anti aCL habitualmente son transitorios y se asocian con infecciones y fármacos.

La triple positividad (aCL, anti-beta-2GPI y anticoagulante lúpico) se asocia con el riesgo máximo de trombosis. La asociación con trombosis es más fuerte para el anticoagulante lúpico que con los otros 2 anticuerpos.

El tratamiento anticoagulante se asocia con anticoagulante lúpico falso-positivo, de manera que las muestras de sangre se deben obtener antes de comenzar el tratamiento.

Todos estos análisis son útiles, pero tienen sus limitaciones a la hora de llegar a un diagnóstico certero. Ningún análisis puede confirmar o descartar una enfermedad, de modo que los resultados siempre se deben interpretar en el contexto del cuadro clínico. La anamnesis y la exploración clínica continúan siendo las claves en el diagnóstico.

La alteración de estas pruebas hace recomendable la valoración por un reumatólogo.