Fibromialgia, Sexualidad y Pareja

Uno de los problemas más frecuentemente planteados por los pacientes con FM, son las disfunciones sexuales y la disminución de la libido. Contribuyen a ello, el malestar propio provocado por la enfermedad, la ineficacia en el tratamiento y la incomprensión de quienes le rodean.

La afectación de su vida sexual y de relación con la pareja por la FM se manifiesta en la dificultad para mantener relaciones sexuales satisfactorias. Esta circunstancia puede incidir negativamente en la relación de pareja y ser el campo abonado para la desilusión, la tristeza, la frustración sexual y posteriormente impregnar otros ámbitos de la vida de relación, en los que predomina la falta de comunicación, y las recriminaciones. La pareja no solo pierde la comunicación verbal dejando de decirse lo que se gustan o quiere, sino que también disminuye la comunicación emocional, no se prodiga en caricias, toques de afecto, o gestos de ternura, lo que les lleva a un distanciamiento progresivo.

FIBROMIALGIA, SEXUALIDAD Y PAREJA

Uno de los problemas más frecuentemente planteados por los pacientes con FM, son las disfunciones sexuales y la disminución de la libido. Contribuyen a ello, el malestar propio provocado por la enfermedad, la ineficacia en el tratamiento y la incomprensión de quienes le rodean.

La afectación de su vida sexual y de relación con la pareja por la FM se manifiesta en la dificultad para mantener relaciones sexuales satisfactorias. Esta circunstancia puede incidir negativamente en la relación de pareja y ser el campo abonado para la desilusión, la tristeza, la frustración sexual y posteriormente impregnar otros ámbitos de la vida de relación, en los que predomina la falta de comunicación, y las recriminaciones. La pareja no solo pierde la comunicación verbal dejando de decirse lo que se gustan o quiere, sino que también disminuye la comunicación emocional, no se prodiga en caricias, toques de afecto, o gestos de ternura, lo que les lleva a un distanciamiento progresivo.

No obstante, padecer de FM no equivale a no poder tener relaciones sexuales, al contrario, incluso es saludable mantenerlas con regularidad, pero modificando aquellos aspectos que pudieran obstaculizar el goce de la relación sexual y de pareja dado las nuevas limitaciones con las que se cuentan.

La inapetencia sexual y la disfunción orgásmica son las quejas más comunes. Estas contrariedades pueden ser debidas a:

1. Causas médicas (enfermedad crónica, dolor, edad avanzada, desequilibrio hormonal, efectos secundarios de los fármacos…)

2. Causas emocionales (depresión, ansiedad, estrés, problemas de pareja…)

3. Causas debidas al aprendizaje (inhibición sociocultural, tópicos culturales y sociales o falta de información respecto a la actividad sexual).

4. Dificultad de concentración en las sensaciones sexuales.

5. Incapacidad para relajarse ante la relación sexual.

6. Excesivo control de la excitación sexual.

7. Miedo al fracaso durante la relación sexual

Cualquier de estas causas provoca la inhibición del deseo sexual y secundariamente el distanciamiento progresivo de la pareja. Pero también existen algunos problemas asociados que se han de tener en cuenta:

El vaginismo, consiste en una contractura del tercio anterior de la vagina que impide la penetración. Esta disfunción suele tener su base en el miedo que provoca el coito doloroso (dispaurenia) o bien el propio dolor provocado por la enfermedad, lo que impidedirá el disfrute de la penetración y el coito. El vaginismo es propio de la mujer, pero en el hombre tiene su equivalente en el dolor en el pene durante la actividad coital.

Otra disfunción que pueden padecer las personas con FM es la dificultad de concentración en las sensaciones sexuales y la incapacidad para relajarse durante la relación sexual. En general, este problema se encuentra en relación con causas médicas (dolor, enfermedad crónica, efecto secundario de los fármacos, etc.,) y emocionales (depresión, estrés, problemas de pareja) que motivan la pérdida de la atención y el interés sexual.

Con todo lo anterior podemos deducir que es frecuente que los pacientes con FM se enfrenten a tensiones durante la actividad sexual. Las mismas están en relación con el estrés diario que soportan durante sus actividades como ama de casa o laborales, o bien, angustias anticipatorias ante la práctica del sexo por miedo a no poder cumplir las expectativas de su pareja.

Es muy frecuente que la enfermedad provoque aislamiento, el paciente llega un momento que no busca apoyo y se encierre en ella misma. Se deja de comunicar a su pareja las limitaciones y las dificultades que tiene a lo largo del día. La comunicación y el dialogo se sustituye por la recriminación, las descargas de malhumor y las discusiones. En este escenario es difícil de salir sin ayuda.

De ordinario la fibromialgica entra en pensamientos contradictorios. A pesar de ser consciente de la necesidad y urgencia de atender los deseos sexuales de la pareja, esta voluntad inicial rápidamente es truncada por pensamientos negativos, que giran en torno a la idea y certeza que las futuras relaciones estarán abocadas al fracaso al no poder cumplir las expectativas y los deseos de la pareja.

EL TRATAMIENTO

El abordaje de la disfunción sexual debe estar en la mente del profesional médico implicado en el tratamiento de pacientes con FM, pues es un problema que se le planteara. Habitualmente los médicos solemos huir de estos planteamientos, pues son cuestiones que nos hacen sentir incómodos, para lo que no hemos sido formados y que nos lleva tiempo de consulta. Por ello, su acercamiento deberá ser en consultas para tratar, orientar o aconsejar exclusivamente sobre ese problema. En muchos casos, se precisara colaboración con médicos especializados ó psicólogo experto en estos temas. Las líneas directrices de este acercamiento son:

· Evaluar los aspectos emocionales específicos que motivan la disminución de la libido, al objeto de darles una solución al objeto de enriquecer nuevamente la experiencia sexual, recuperando o reactivando el interés perdido.

· Potenciar la comunicación entre la pareja y favorecer la sensualidad de la misma. Para ello, puede se oportuno ejercicios que ayude a relajarse y disfrutar de la experiencia sensual que genera la relación sexual. El objetivo no es buscar resultados concretos, sino mitigar la preocupación que la persona siente ante la práctica sexual, cambiando la actitud de forma que la sexualidad sea más divertida, que podamos disfrutar practicando sexo con nuestra pareja.

· Evitar pensamientos anticipitarios negativos. Es necesario evaluar las posibles causas del alejamiento afectivo y comunicativo de la pareja, para pasar, en un segundo nivel, a mejorar los niveles de comunicación verbal, aprender a resolver los nuevos problemas y retos que se le plantean a la pareja. Todo ello de la manera más efectiva y aportando alternativas de solución que sean aceptables para ambos miembros de la pareja, potenciando la colaboración entre los dos en la resolución de conflictos y dificultades de la vida en pareja. Finalmente, potenciar la expresión de sentimientos v emociones positivas hacia nuestra pareja.

· Posibilitar la adaptación de las relaciones de la pareja a las limitaciones provocadas por la enfermedad. Es necesario aprender un nuevo estilo en las relaciones sexuales donde la prioridad es saber cómo nos sentimos y hasta dónde queremos o podemos llegar. Modificando aquellos aspectos que pueden entorpecer la relación debido a las limitaciones que provoca la enfermedad.

BUSCANDO EL MOMENTO

¿Cuándo y cómo tener relaciones sexuales? La manera más satisfactoria es escuchando nuestro propio cuerpo. Es preciso atender las sensaciones corporales, si estamos más o menos cansado, si tenemos ese día más o menos dolor, si estamos en disposición de disfrutar un momento con la pareja, etc. Es necesario buscar el momento adecuado al objeto de que la relación sea agradable. Es necesario a veces decir no, cuando no nos apetece, al objeto de no hipotecar futuras relaciones al no encontrarnos en disposición futura de las mismas. Pero igualmente hay que estar abierta a las proposiciones de nuestra pareja, dando la oportunidad de sentir, escuchar nuestro cuerpo. En ocasiones, estamos inmersos en un mundo de trabajo, obligaciones, estrés, en el que no existe tiempo para estos encuentros, lo mejor es planearlo con antelación, con una cena, una salida mínimo una vez al mes, una “noche rosa”…. No estamos obligados a llegar hasta el final del acto sexual, cabe la posibilidad que, a medio camino, veamos que no estamos del todo dispuestos. Este es el momento de parar y emplazarnos, como pareja, para otro momento.

PREGUNTAS PARA EL DIALOGO

Es posible que se recuerde con añoranza, el distrufe de la relación sexual en épocas pasadas, y el cambio que ha experimentado con el padecimiento de la enfermedad, no solo en el aspecto sexual, sino de la vida de relación.

¿Cuáles han sido los cambios que se han producido?

¿Existen experiencias, momentos, recursos que podamos recuperar?

¿Qué es lo que nos gusta y agrada que nos hagamos?

¿Cuáles son las limitaciones que tengo actualmente?

¿Qué deberíamos evitar para hacer la relación más agradable?

¿Qué alternativas podemos sugerir y aportar cada uno?

¿Qué se nos ocurre para poder superar estas limitaciones?

¿Necesitamos ayuda? ¿Creemos que seria necesario un asesoramiento por un profesional de la salud?